Documento y recreación, siempre separados
Cada plano, foto o expediente se cita como fuente. Lo que dibujamos encima se rotula como interpretación. Si un tramo de fachada no está documentado, queda señalado como vacío, no se rellena con una suposición prolija.
Criterios explícitos, no impresiones
Antes de reconstruir una casa comparamos revoques, alturas de vanos, ritmo de aberturas y continuidad de molduras. Ese orden de lectura se publica junto al resultado para que cualquiera pueda discutirlo o repetirlo con otra vivienda.
Sin nostalgia y sin promesas
No vendemos la casa "como era". Mostramos qué se puede sostener con fuentes y qué queda como hipótesis. Tampoco afirmamos autorías, fechas ni materiales que los documentos no permitan confirmar.
Frente a un render decorativo
Un render suelto puede verse bien y no decir nada sobre la casa. Acá cada decisión gráfica responde a un dato del archivo o se marca como decisión de reconstrucción. La estética viene después del criterio.
Frente a una ficha de catálogo
Una ficha ordena datos, pero no explica cómo se leyeron. Nosotros publicamos el recorrido: qué se comparó, qué se descartó y por qué. Ese rastro es lo que permite confiar en el resultado o cuestionarlo.